martes, 21 de abril de 2026

3) Dos jornadas en el corazón del Forez (de Montverdun a Marols)


De regreso de Clermont Ferrand, visita de la que hablaremos en la última entrada, nos dispusimos a seguir la ruta que habíamos establecido. Para ello regresamos a Montverdun, al pueblo, no al oratorio situado en el pico del que hablamos en la anterior etapa, e inicimos el camino. Estábamos en la región histórica del Forez y por ella seguiríamos durante dos jornadas. El primer día dormimos en Montbrisson y el segundo en Marols.


21 DE ABRIL: DE MONTVERDUN A MONTBRISSON (sexta etapa, 18 km)


Salimos de Montverdun para no variar en una mañana soleada. Estábamos en el corazón de la llanura del Forez, lo que no quiere decir ni mucho menos que a lo largo de la jornada no hiciéramos subiditas y las correspondientes bajadas. Lo cierto es que hubo una elevación al comienzo, luego una larga llanura y ya en la parte final otro desnivel ciertamente elevado. Por lo demás, estuvimos una cinco horas en la ruta, de ellas cuatro caminando, una media de lo más digna.

De nuevo modificamos nuestros planes para adaptarlos a lo que más nos convenía. No salimos del sitio previsto, que era Chalain d´Uzore, y tampoco llegamos a destino inicialmente planteado, Saint George Haute Ville. Aunque no hubo ahorro, hicimos algún kilómetro de más sobre las previsiones.

El Forez es una antigua provincia histórica y una región natural del centro de Francia, que se extiende en la parte central del actual departamento del Loira. Más menos ocupa el espacio existente entre Roanne y Saint Etienne a lo largo del Loira. Además de zonas planas también hay montes en el Forez, con praderas y bosques de abetos y hayas.

Preparados para iniciar la caminata en Montverdun

Empezamos cómodos, llaneando, alegrándonos de tanta comodidad con el paisaje habitual, al que estábamos acostumbrándonos cada vez más.


Semejaba una etapa sumamente sencilla, aunque luego no lo sería tanto.

Lago artificial a nuestra vista, uno de los muchos creados por monjes siglos atrás

Seguíamos en zonas con lagos artificiales diseñados siglos atrás por comunidades de monjes para abastecerse de pescado. A veces había varios relativamente cercanos, suponemos que comunicados entre ellos.


Y las vacas charolesas. de pelaje claro y cuya finalidad es la producción de carne, siempre vigilándonos con interés.

Reponiendo fuerzas: nuestra conductora apareció por sorpresa con viandas

Recibimos información de que íbamos a tener una especie de meta volante con suministros, y así fue. En un lugar de la carretera donde nuestra furgo podía estacionar, la conductora aguardaba con frutas recién compradas, un lujazo. Y como decorado, árboles caducos con sus hojas todavía recientes de un verde intenso. 

La localidad de ChampDieu a la vista

Para completar el momento, poco después avistamos un pueblo, y el pueblo tenía bar, a la vez que el estanco, y el bar estaba abierto...

Fuente coronada por un reloj en ChampDieu

A la entrada de esta población nos recibió una curiosa fuente coronada por un reloj, conjunto que al parecer es la referencia del pueblo. Una localidad con historia, más de un milenio, que tiene unos dos mil habitantes pero aparenta más. Aquí, tranquilamente, nos sentamos a la sombra en la terraza del bar para tomarnos un merecido panaché. Ni una pega al día.

Impresionante iglesia de la abadía de ChampDieu

Estábamos en ChampDieu y a la salida de la localidad, por casualidad, topamos con una abadía de gran porte, de piedra bien trabajada y en buen estado de conservación. De nuevo tiene origen benedictino y fue fundada allá por el lejanísimo siglo X. El pueblo se creó alrededor de este priorato y el Camino de Santiago tuvo mucho que ver con su emplazamiento.

Cripta subterránea de la abadía de ChampDieu

La iglesia estuvo dedicada inicialmente a san Sebastián, y posteriormente a un santo desconocido para nosotros, san Domnin. Investigando, hemos descubierto al menos cuatro santos con este nombre. Nos inclinamos por San Domnnin de Vienne, que fue obispo de esta ciudad enclavada en la región que estábamos atravesando. Dedicó su vida a rescatar cautivos allá apor el siglo VI.

Anexo al priorato de ChampDieu

Y junto a la iglesia, este claustro porticado, bellamente adornado por una glicinia en flor.


En ChampDieu nos llamó la atención este mural, realmente chulo. Después hemos sabido que es obra de un artista urbano de Perpiñán, Ben Caillous.

Arco histórico a la salida de ChampDieu

Habíamos llegado a unos cinco kilómetros de Montbrisson y creíamos que el esfuerzo estaba hecho, pero ni mucho menos. Tras salir del pueblo el camino empezó a empinarse y así siguió hasta llegar a destino.

Ascendiendo por una larga cuesta bajo la solana tras abandonar ChampDieu

Eran las horas centrales del día y el sol calentaba. Fueron unos kilómetros muy pesados.


De hecho, los caminantes acusaron el cansancio y paramos. Pero ya estábamos cerca y una vez en Montbrisson fuimos directamentenos en coche al hotel. 

Pese a su discreto exterior, Les Etoiles du Forez es recomendable. 

Se trataba de Les Etoiles du Forez, un poco en el extrarradio, junto a diversas fábricas, sencillo pero con habitaciones amplias y bien dispuestas. Y el desayuno al día siguiente, más que aceptable, El precio con desayuno para las habitaciones dobles, 84 y 88 euros.

Esperando la apertura del restaurante italiano Una Storia

Tras un rato de descanso salimos a pasear por Montbrisson, localidad de tamaño medio, 16.000 habitantes, y muy interesante. Tuvimos que esforzarnos un poco para encontrar donde cenar, y terminamos en un italiano, Una Storia, sin duda muy apreciado: abría a las siete de la tarde y llegamos minutos antes. Sorprendentemente, diez minutos después de la apertura estaba lleno. Tomamos pizzas, pasta, ensaladas, en general bien. Con postre, salimos a 27€, aunque con tanta gente que atender el servicio fue un poco lento.

En el paseo previo a la cena nos llamó la atención el río Vizezy, que encajonado entre muros de piedra recorre amplias zonas de su parte histórica. 

Imagen del río Vizezy de la Oficina de Turismo de Montbrisson

También la enorme colegiata de Notre Dame d´Esperance, considerada la iglesia gótica más grande del departamento del Loira. Su construcción llevó dos siglos y medio, entre 1234 y 1466. Se ubica en el corazón de la ciudad y es un templo de gran belleza. 


Destacar que el centro de la ciudad goza de unas atractivas y animadas calles comerciales y diversos edificios de interés, conventos, capillas, museos. Sin duda hubiera merecido una visita más detenida, pero los peregrinos casi siempre tenemos el tiempo tasado.

Chateau de Vaugirad

Como el grupo pasó la mañana dividido, dejar constancia de las actividades turísticas de nuestra conductora. Que estuvo en el castillo de Vaugirad, en el municipio de ChampDieu, del siglo XVI. Con techos de pizarra, es conocido por haber sido construido con la técnica del tapial (tierra aprisionada).


22 DE ABRIL, DE SAINT GEORGES HAUTE VILLE A MAROLS (séptima etapa, 14 km)

 
Aunque aparecemos todos en el lugar de salida, de nuevo el grupo se fracturó. La conductora y otros dos efectivos se fueron de excursión a Saint Etienne y el resto continuamos con el Camino. Por lo demás, todo fue muy bien en ambos escenarios. Y en el plano caminante, aunque no fueron muchos kilómetros, hubo desniveles importantes.

Listos para caminar unos y para ir de excursión los demás

 Estábamos en ruta a las 9:30, que comenzó con una ligera subida y unas vistas de lo más agradable.


Senderos rurales, tranquilidad y la magia de caminar sin preocupación alguna y en un medio encantador.


 Vistas magníficas, laderas a un lado, prados, casas y bosques del otro.


A poco más de 3 kilómetros de la salida una ermita de alto porte en una cresta nos invitó a detenernos. Llevábamos poco rato  andando pero el sitio lo merecía y una mesa lo facilitaba. Más que descansar, que no lo precisábamos, lo aprovechamos para disfrutar del paisaje.


En la segunda hora la marcha fue más sencilla, llama y con un suelo de tierra, blanda pero sin barro. En una paradita nos sentamos en la hierba, aunque con precaución. Allí mismo había un letrero que advertía de los riesgos de tumbarse por el riesgo de las garrapatas  y las graves enfermedades que pueden transmitir. Ni mucho menos nos lo tomamos a broma.

Casa con jardín de dibujos animados

El camino nos ofrecía entretenimientos ajenos al paisaje, como una casa rural convertida en decorado ideal para mentes infantiles, que su trabajo les habría costado.


 O buzones decorados de forma llamativa.


Realmente fue un día distinto, casi llegamos a pensar que los artistas caseros del área estaban concentrados a lo largo de la ruta.  

En nuestro caminar pasamos por un pequeño pero hermoso puente sobre el río La Mare, afluente del Loira, en un pueblecito cuyo nombre casualmente es Le Pont, uno de los sitios donde nos felicitaron por hacer la ruta jacobea. Lo mismo había ocurrido un rato antes con una paisano que trabajaba la tierra. Fuimos a darle las gracias y resultó que se trataba de un emigrante originario de León.

Iglesia de Saint Jean Soleymieux

La ruta atraviesa la pequeña población de Saint Jean Soleymieux, que no alcanza el millar de habitantes. No encontramos un sitio donde tomar un café pero si una iglesia llamativa, la de la Natividad de Saint Jean Baptiste. 

Cripta románica dela iglesia de Saint Jean Soleymieux

Visitamos su interior y descansamos en la plaza, pese a que el día se había nublado. Era la única opción. Estando allí, un vecino nos avisó de que por una puerta lateral se descendía a la cripta, y que la visita merecía la pena. Le hicimos caso y realmente tenía razón, un recinto románico de los siglos XI/XII, con sólidas columnas de medio punto.

Atravesando los tranquilos bosques del Forez

Los últimos kilómetros antes de Marols fueron por bosques silenciosos y bellos, con abundancia de abedules, hayas y pinos abetos, uno de esos lugares que te reconcilían con el senderismo.

Plaza de Marols con el escudo jacobeo en el suelo

Al filo de las dos de la tarde llegamos a Marols, donde poco después aparecía el resto del grupo. Se trata de un pequeño pueblo de historia milenaria, como atestiguan las piedras de sus casas e iglesias. Nos sorprendió no ver a nadie y que el único bar que localizamos estuviera cerrado. Debió de coincidir pues al volver al día siguiente de mañana para comenzar la siguiente etapa estaba más animado. 

Iglesia fortificada de Saint Pierre, en Marols

Pero el pueblo era realmente interesante, especialmente su  maciza iglesia. 


Se trata de un templo fortificado impresionante, románico, de los siglos XIII y XIV, de gruesos muros que servían tanto para el culto como para la defensa.


Marols, en una zona de colinas del sur de los montes del Forez, es conocido como un pueblo de artistas.

Marols es conocido por sus artistas

Y en sus calles vimos algunos detalles. En el caso de la imagen superior, sin duda con cierta gracia.

Usson en Forez

El trabajo del día había concluido para nosotros, pero era pronto para dirigirnos a nuestro alojamiento. Así que, de camino, en coche, hicimos una paradita en Usson en Forez, donde acabaría la etapa del día siguiente. No es espectacular, pero si interesante. Buscamos un bar donde tomar un refresco y de paso jugar al chinchimonis.

Alojamiento rural de Myrtille

Ese día y por dos noches habíamos reservado habitaciones en un alojamiento rural, Chambres d´Hotes Myrtille, la primera vez este año. Una antigua casona de piedra en medio del campo, atendida por una agradable mujer llamada Pascale. La casa era curiosa, llena de muebles y decoración por todos lados, quizás un poco abigarrada, pero cómoda. El precio de la doble los dos días 190€, desayuno incluido con unas excelentes mermeladas caseras.

Interior de Myrtille

Hicimos allí las dos cenas y estuvieron bien, caseras y a un precio muy razonable (20€), y en ellas Pascal utilizó principalmente productos de su huerta. Tomamos sopa de patata y calabaza, una especie de tortilla con pastel de espinacas y crambel con helado. Descartamos añadir quesos para no hacer una comida excesiva y nos ofreció vinos a precios insólitos en Francia (10/12 € la botella).

El inmueble lo componían dos viviendas pegadas conectadas por la cocina, de esta forma ella tenía privacidad y también nosotros. El último día nos explicó que vivía sola y que se encargaba de toda la casa (cinco habitaciones) y de la huerta, así que supusimos que llevaba una vida ocupada.

Bosques de hayas cuando estuvimos a casi mil metros de altura

El resumen de la etapa fue que, aunque más bien corta, tuvo su dificultad y resultó un tanto rompepiernas. Tuvimos más de 500 metros de desnivel de subida y en descenso unos 175. De hecho, salimos a 470 metros de altitud y llegamos a estar por encima de 900, alturas en las que aparecieron las hayas y los abetos, imagen con la que cerramos la entrada.


sábado, 18 de abril de 2026

2) Planicies hasta el alto de Montverdun


Después de los tres días empleados en circunvalar la ciudad de Roanne seguimos caminando por un paisaje similar pero más plano. Así fueron los siguientes dos días, que concluyeron en el picoroto de Montverdun, donde se sitúa un priorato que data nada menos que del siglo VIII. Desde allí arriba se disfruta una vista de 360 grados sobre los montes del Forez y Lyoneses. 

Fueron dos días tranquilos y agradables, en los que pernoctamos y cenamos en el Auberge des Voyageurs, en la cercana población de Saint Germain Laval. Tras estas dos etapas nos tomamos un día de descanso en Clermont Ferrand para conocer esta histórica ciudad. Después vendrían las seis caminatas finales para recalar al cabo de cuatro años en Le Puy en Velay. De allí habíamos salido en 2012 en dirección a Saint Jean de Pie de Port y hacía allí iniciamos esta ruta en el 2022 desde Estrasburgo.

Nuestro alojamiento en Saint Germain Laval

La tarde anterior habíamos llegado a Saint Germain para instalarnos por dos noches en nuestro Auberge y recorrimos sus históricas calles. Lugar de paso para viajeros entre Roanne, Lyon y zonas aledañas, cuenta con unos 2.000 habitantes, tiene zonas con encanto, restos medievales y una placita con vistas a los montes vecinos. En esta plaza tomamos una cervecita ambas jornadas en un local, Le Cheval Blanc, atendidos por un camarero que residió tiempo atrás en Santiago de Compostela y después en Argentina, por lo que hablaba decentemente español. Nos contó su historia, que eran tres propietarios/empleados en la taverna, pero que tenían que trabajar mucho para que les saliera a cuenta.


En el Auberge  des Voyageurs, las habitaciones estaban un poco demodés, pero el comedor era singular. Atención a los cuadros y a los adornos del mueble bajo.



Teníamos contratado alojamiento con media pensión a un precio razonable (70 € persona/día en doble, 110 € en individual). El desayuno fue normal, pero las cenas se salieron de lo habitual. Pudimos degustar ancas de rana fritas (grenouilles) y la tortilla de la zona, que no se parece a la nuestra. 

Patatas y huevos para una tortilla un poco diferente

Y el segundo día, entrecot, pastel del salmón y y espinacas, así como los postres correspondientes.Todo bastante bien aunque lo de las ancas de rana no es para todo el mundo, claro.


18 DE ABRIL: DANCE-DOMÉ (cuarta etapa, 17 km)


Salimos como siempre, llamémosle a segunda hora (más o menos las 9:30), por aquello de no perder la mañana ni madrugar en exceso. Seguíamos contando con un tiempo expléndido en una primavera exhuberante. Como contrapartida, al regreso tuvimos un mayo frío y lluvioso en Vigo, caprichos de la climatología primaveral.

Listos para iniciar la caminata del día

La conductora nos acercó a la cercana Dancé, a una decena de kilómetros, y allí nuestros caminos se separaron. Ella se dispuso a conocer la comarca en coche y nosotros a lo nuestro, a patear.


Clarísimamente, como nos informaban los carteles, estábamos en una ruta oficial y principal del Camino entre Cluny y Le Puy, dos centros religiosos de primer orden. Debido a ello la señalización era bastante buena.



La naturaleza estaba esplendorosa y vimos cerezos japoneses en flor en abundancia. Y tranquilidad, mucha tranquilidad, y poca gente, muy poca. Además, era sábado.


Tras un pequeño descenso, a la media hora escasa atravesamos el pueblecito de Amions, que a alguno de los paseantes le trajo a la memoria la ciudad de Amiens, donde vivió muchos años Julio Verne.


Según avanzaba la mañana, la tranquilidad no solo no descendía, sino que se incrementaba.


La aparición de alguna casona señorial con aires de pequeño chateau entretenía nuestro caminar.


Pero el verdadero disfrute eran las sendas boscosas sobre ruta de tierra.


En una pequeña población nos sacó de nuestro ensimismamiento una vivienda decorada con multitud de cartelones, con evidente afán de que sus mensajes no pasaran desapercibidos. Paramos a echarle un vistazo y pronto el interés se nos esfumó, eran textos de carácter conspiranaoico y trufados de ideas de ultraderecha. Como suele ocurrir, con apelaciones repetidas a la libertad. Así que nos dimos a la fuga.


El camino alternó diversos pavimentos, en ocasiones totalmente rústico.


Y también el paisaje, aunque a la salida de un bosque nos topamos con una autopista.Tuvimos que seguir una senda paralela hasta encontrar un paso subterráneo para cruzarla.


Por supuesto encontramos iglesias, y caminando llegamos a una población de cierta importancia, Pommiers en Forez. Con historia desde el neolítico, y muy cuidada, y era el lugar donde en principio habíamos pensado acabar.

Iglesia de san Pedro y san Pablo, en Pommiers

Finalmente decidimos seguir adelante tras recorrer algunas de sus principales calles. Y a unos cientos de metros nos sorprendió al darnos la vuelta esta imagen del palacio junto a cuyos muros habíamos pasado sin percatarnos.

Priorato de Pommiers, con orígenes en los siglos VIII y IX

Bueno, más que un palacete era un priorato. Y estábamos en el corazón de la región vinícola de Beaujolais, vino que probamos en alguna cena. Uno de los paseantes lo conocía de un libro que había leído de niño, una novela titulada simplemente Beaujolais. Leímos que se trata de un antiguo convento benedictino que fue fundamental en el desarrollo de la zona y del que dependían ocho iglesias. Era el cuarto día y los enormes monasterios se sucedían, casi se podía plantear una ruta turística para visitarlos.

Pero nosotros estábamos a lo nuestro, a caminar, y tras saludar al gaterío ventanero seguimos ruta.


Antes, mientras unos se hacían una foto con el encantador paisaje de la zona de fondo....

Atención al cartel, baño para caminantes, un lujo

.... había quien le daba un último cuidado a sus pies.... 


Al salir del pueblo encontramos este antiguo puente, que se conservaba bien, pero no del todo, como se aprecia en la foto inferior. Curiosamente, el cauce del río L´Aix antes debía pasar bajo el puente, pero ahora se encuentra a unos cien o ciento cicuenta metros.

El viejo puente con el priorato de Pommiers al fondo

La realidad es que quizás seguir no fue una buena elección. Estábamos frescos, el camino había sido suave e hicimos otros siete kilómetros, aproximadamente. La pena es que fueron todos sobre asfalto, salvo un trozo final, y que el sol a esas horas castigaba duro. Y a diferencia del día hasta entonces, sin árboles que dieran algo de sombra confortable.

Descansando junto a un lago

Es lo que tiene caminar sin conocer, pero en el camino encontramos un lago que incluso tenía un pequeño embarcadero, e hicimos una parada. Por esta zona abundan los lagos artificiales, creados por los monjes siglos atrás para abastecerse de peces, y estos dos días vimos unos cuantos. Poco después, ya en en Domé, aguardaba Beni y todos juntos nos fuimos al hotel y luego a holgar por Saint Germain antes de la cena


19 DE ABRIL: BUSSY/ALBIEUX-MONTVERDUN (quinta etapa, 16 km)


Salimos como siempre a caminar pero esta vez estimulados por la emoción que nos generó el detalle del frutero que tiene su tienda, Alimentation Vival, frente al hotel de Saint Germain Laval. Fuimos a comprar fruta para media mañana y por nuestra indumentaria y mochilas nos identificó como peregrinos. "¿Compostela?", preguntó. Tras nuestra respuesta positiva se negó a cobrarnos las mandarinas y plátanos que ya nos había pesado. Fue para nosotros un enorme detalle, independientemente del importe de la compra. Le dimos efusivamente las gracias y salimos con un plus de fuerza.

No fue la única vez que recibimos apoyos en la ruta. Varias veces gente que charlaba junto al camino al pasar por aldeas preguntaba si éramos peregrinos. Tras confirmar sus sospechas nos felicitaban. Obviamente es agradable, que lo que para nosotros es una actividad lúdica y senderista concite tanta aprobación.

El símbolo del Camino frente a la iglesia de San Martín en Bussy/Albieux

Salimos de Bussy con la idea de llegar cuanto antes a destino para luego seguir en coche a Clermont Ferrand, casi cien kilómetros de coche. Empezamos en la iglesia de San Martín, que lucía en el pavimento el símbolo jacobeo, un recordatorio que veríamos en algún sitio más.

San Martín de Tours en el pórtico partiendo su capa para ayudar a un mendigo

La iglesia en su configuración actual data de finales del siglo XIX, pero allí existieron sucesivos templos desde el siglo XI, transformada en el XIII en estilo gótico. En su entrada aparece un relieve de San Martín que con su espada parte su capa para ayudar a una persona que lo precisa.

El camino se volvió rural muy pronto

Aunque tuvimos que caminar un rato sobre asfalto, muy pronto se transformó en una senda de tierra con abundancia de árboles, lo que más nos gusta. Y fue una mañana especial, en la que disfrutamos del cántico de los pájaros de seguido y como si fuera un orfeón, menuda sonoridad y volumen.


A tres kilómetros atravesamos la localidad de Arthun, un pueblo muy largo, y salimos de nuevo a un paisaje plano, casi rectilíneo.


Pero no sería así toda la mañana, aparecerían altos y tendríamos que hacer algunas bajadas.

Chateau de Beauvoir, a la salida de Arthun

Si algo caracteriza recorrer el interior de Francia, al menos en esta zona, es la sucesión de abadías y la frecuencia con la que nos encontramos estos palacetes. Este de Beauvoir data de 1780 y, según leemos, construido en estilo Luis XVI  (eso a los profanos nada nos dice) sobre una casona de dos siglos de historia. Actualmente es propiedad municipal, pero no puede visitarse salvo los jardines.
Curiosa caseta destinada al abastecimiento de agua 

Un rato después en medio del campo nos encontramos esta extraña construcción, que nos hizo dudar de su función. Descartada la militar, concluimos que formaba parte de una red de suministro de agua. Era la segunda vez que veíamos instalaciones similares. La otra fue en Briennon y eran varias que estaban junto al Loira. De diseño menos elegante aquellas, seis o siete, separadas unas de otras por unos cien cien metros.

Chateau de la Batie d´Urf, antigua casona rural

Y de nuevo los palacetes. En este caso se trata del Chateau de la Batie d´Urf, incialmente una casa fortaleza medieval transformada en el siglo XVI en esta impresionante mansión renacentista.


Está rodeada por un elevado muro de varios cientos de metros de lado que impide ver lo que hay en su interior, y junto al que discurre el camino. Finalmente encontramos un cartel que informaba de qué se trataba.


Y también una puerta semiabierta que nos permitió curiosear su interior, un recinto de tamaño impresionante.
Reconstrucción de la casona rural (S. XIV)

Muy cambiada un siglo después

Estos carteles informativos nos permitieron imaginar su evolución, qué cosa bien distinta era este palacete cuando se trataba de una casa solariega, aunque defendida por un foso de agua por sus cuatro costados. 

Tras el chateau sabíamos que estábamos llegando al final, pero no veíamos el priorato; al contrario, caminos entre bosques hasta sortear el río Celedón, muy tumultuoso ese día,

Priorato de Montverdun

Al poco apareció el priorato de Montverdun, construido en lo alto de un monte puntiagudo. El Camino de Santiago lo bordea por su base, pero nos pareció de interés y decidimos subir a verlo.

Oratoire de Saint Porchaire, su denominación oficial

El camino era empinado, mucho, pero no demasiado largo. Y como tiene acceso para coches, arriba nos esperaba nuestra conductora con el vehículo.

Vista desde lo alto del Priorato

Aprovechamos para descansar unos minutos y contemplar satisfechos la vista desde el patio.

El grupo de caminantes casi al completo en Montverdun

Hubo quien en un momento afortunado logró esta fotografía realmente destacada, con el grupo dedicado a la contemplación.

Interior de la iglesia de Saint Porchaire

El nombre oficial del priorato de Montverdun es Oratoire de Saint Porchaire, un santuario dedicado a un santo local ligado a leyendas de martirio y milagros en esta región del Forez. Dice la tradición que Porchaire fue un abad martirizado en el siglo VIII por los sarracenos, y mutilado se retiró a este lugar. Y que muy cerca del recinto hay una fuente asociada a curaciones milagrosas. Ajenos a una historia tan intensa, visitamos la iglesia y comprobamos que había jóvenes alojados en el edificio del priorato, como si fuera una residencia. Tras ello nos encaminamos a Clermont Ferrand para nuestra jornada de descanso en medio de las andainas.