Ya habíamos superado el ecuador del recorrido de este año y con base en la casa rural Myrtille iniciamos la octava etapa. Para lo cual nos desplazamos en el coche a Marols, el pueblo histórico y medieval donde habíamos finalizado la jornada anterior. Dimos otro pequeño paseo y tratamos de encontrar el lugar donde iniciar la etapa, lo que no fue sencillo. Tras algunas dudas, avanzamos. Y un poco después, retrocedimos. Íbamos mal, algo que volvería a ocurrir ese día.
Por seguridad seguíamos un sistema doble: como guía principal las señales del Camino, pero por si acaso también una ruta grabada en Wikiloc una década antes, como garantía por si no veíamos las señales. El problema es que esta ruta de Wikiloc podía haber sufrido cambios en estos diez años y cuando eso sucedía y no había una señal a mano, podíamos confundirnos. Pasó pocas veces, pero pasó. Suerte que Wikiloc avisa cuando te alejas, lo que evita un error gordo.
Estas dos etapas fueron muy agradables y hubo un cierto cambio de escenario. Ya no estábamos en tierras bajas, sino altas o casi, media montaña. En la primera jornada llegamos a estar a 1.400 metros de altitud, algo menos la segunda. Y no fueron caminos sencillos, especialmente el primero, con dos importantes ascensos.
23 DE ABRIL: DE MAROLS A USSON EN FOREZ (octava etapa, 20 km)
Ya hemos comentado que Marols a primera hora parecía un pueblo habitado, vimos gente por las calles, algo de animación, nada que ver con la tarde anterior.
 |
| En Myrtille, prestos para ir a Marols y empezar a caminar |
Aunque fuimos en el vehículo hasta Marols, hicimos la foto de salida en el exterior de Myrtille.
Con el sol de la mañana el caserón lucía brillante. Y una de las señales delante de la casa identificaba la ruta del Camino de Santiago.
Marols es un pueblo situado en una ladera, con la mayor parte de sus calles en pendiente. Tras perdernos, encontramos la salida subiendo una cuesta y de seguido nos internamos en los bosques de los alrededores. El caso es que de Marols solo salimos cuatro caminantes para hacer los primeros kilómetros de subida, hasta el pico de este camino, Montarcher, donde encontraríamos a los otros dos efectivos para hacer el resto de camino hasta el final de la etapa.
El camino fue muy agradable, silencioso, tranquilo, con vegetación exhuberante, recién salida de la primavera.
A 6,5 km de la salida pasamos por La Chapelle en Lafaye, pero no nos detuvimos más que unos minutos ya que sabíamos que la conductora nos esperaba en un pueblo cercano, Montarcher, con aprovisionamiento de fruta. Lo que ignorábamos en ese momento es que llegar a este pueblo iba a ser cansado. En poco más de 500 metros ascendimos 100 en altitud, una cuesta corta pero empinadísima.
Montarcher es un lugar muy pequeño, lo que vendría a ser una aldea por nuestros lares, con una población digamos de un centenar de personas. Minúsculo, sí, pero molón, con unas construcciones de piedra e, importante para el caminante, unos baños portátiles que quizás no eran para nosotros y sí para unos obreros que allí estaban trabajando. Obviamente los utilizamos, tomamos la fruta, y seguimos.
 |
| Iglesia de la Asunción en Montarcher |
Al salir de la población encontramos un templo más bien pequeño pero con una arcada de acceso distinta a lo habitual, además de la imponente escalinata. La iglesia, románica y gótica, data originariamente del siglo XII, y como siempre sufrió cambios.
 |
| Vista del valle desde la puerta del templo |
Estábamos en un promontorio y a casi 1.200 metros de altitud. Desde lo alto de la escalinata se disfrutaba de una vista amplísima y chula.
 |
| Montarcher desde la distancia |
En este pueblo la ruta sigue ladera abajo, una cuesta pronunciada y después se llanea un rato.
En Montarcher, las referencias al camino eran abundantes.
Y si no, los cruceiros, algunos de gran belleza como el de la imagen.
Al llegar a la parte baja del valle caminamos en plano, pero no sería mucho rato.
Aprovechamos el rato de comodidad, sin ascensos.
Y una vez que ganamos altura, el esfuerzo fue mayor. Y cuando encontramos donde, nos adjudicamos un descanso.
 |
| Sendero arbolado y con musgo, una chulada |
Hubo ratos de bosques con encanto. Son ratos que reconfortan y te hacen valorar la suerte de poder dedicar los días a caminar sin más. Señalar, no obstante, que después de Montarcher estuvimos mucho rato caminando por asfalto en una carretera, y a ambos lados los bosques eran plantaciones de pinos, son árboles y daban sombra, pero sin el menor interés.
Y comprobamos que los encargados de mantener la ruta identificada, aprovechan cualquier lugar para hacerlo.
En resumen, que hubo un momento en el que nos perdimos. Pero una vez que recuperamos el sendero, ya no tuvimos dificultades.
Al contrario, encontramos lugares muy bellos, y unos muros decorados por florecitas que nos dieron ganas de plantarlas en nuestras casas.
 |
| El muro de la envidia |
Tanto nos gustó que averiguamos su nombre, Aubrieta, pensando en colocarlas a domicilio a la vuelta. Pero nuestro gozo duró poco, leímos que no es una planta que se dé bien si tiene mucha agua
 |
| Rato de relax en el alojamiento de Myrtille |
Y una vez terminada la ruta en Marols, un ratito a Usson para tomar un refresco, y luego a Myrtille a descansar. Por último, a gozar de la cena que nos había preparado Pascale. Un día redondo.
 |
| Colegiata de Saint Bonnet le Chateau |
Por su parte, la conductora y sus acompañantes aprovecharon su tiempo antes de subir a Montarcher y entre otras cosas estuvieron en Saint Bonnet le Chateau, disfrutando de esta magnífica colegiata. Gótica, siglos XV y XVI, conocida por sus pinturas murales y por una cripta con momias del siglo XVII.
 |
| Calle medieval empedrada de Saint Bonnet |
Colegiata aparte, Saint Bonnet es una pueblo de interés que destaca por su arquitectura histórica de piedra, Un lugar destacado del Forez por su patrimonio.
 |
| Chateau de Chalencon |
La conductora también estuvo cerca de este castillo, una fortaleza feudal desde la que se domina el río Ance y data del siglo XII. Se encuentra en un pueblecito que cuenta con una capilla y un puente medieval interesantes.
24 DE ABRIL: DE MYRTILLE A CHOMELIX (novena etapa, 17 km)
La ventaja de que el Camino de Santiago pase por la puerta de nuestro alojamiento fue que pudimos hacer la salida desde allí. No era lo previsto, habíamos planificado empezar en Usson en Forez, pero hicimos un recorte de unos cinco kilómetros. Así que a la hora mañanera habitual, y acompañados de Pascale, nos hicimos la foto de inicio. Nos cayó bien esta señora. Y la ruta fue un día de cambio de departamento, abandonaríamos poco después el del Loira y entraríamos en el Alto Loira.
 |
| Con Pascale (segunda por la derecha) al despedirnos para iniciar la etapa |
Sería un día entretenido en lo caminante, uno de esos de sube y baja. Ascenderíamos en total unos 400 metros y bajaríamos casi exactamente lo mismo. En otras palabras, pocos tramos llanos para al final terminar a idéntica altura de la que empezamos, algo más de 1.000 metros.
 |
| Pascale ofrece en su finca un espacio para descansar a los peregrinos |
Al salir comprobamos que Pascale tiene interiorizada la importancia del Camino. En su propiedad ofrece un área de descanso a los peregrinos, nos pareció un detalle y seguramente componen/componemos una parte relevante de sus clientes.
 |
| Mañana soleada y camino rural para empezar la jornada en las proximidades de la casa rural |
La ruta se nos ofrecía atractiva, con un sendero entre fincas, de tierra y con mucha hierba, casi como futbolistas en un campo, como si estuviéramos en la élite. Máxima satisfacción.
 |
| Puente sobre el río L´Ance en Pontempeyrat |
Media hora después de salir llegamos al pueblo de Pontempeyrat, atravesado por el río L´Ance. Llevábamos un rato de suave pero constante descenso, lo que suele ocurrir cuando en un valle te acercas a un río. Es un pueblo peculiar ya que está dividido entre los dos departamentos mencionados. Según la orilla en que estés perteneces a una comuna diferente; una ribera a Craponne sur Arzon (Alto Loira) y la otra a a Usson en Forez (Loira). Pero, vamos, el problema es pequeño, su población es de unos 40 vecinos. Un caso parecido al de Os Peares, en Ourense, núcleo urbano compartido por tres municipios y dos provincias.
Vino después un rato de paseo entre campos de hierba y cereal y también abundantes bosques, pero muchos de ellos plantaciones de pino. Obviamente, estos de segunda clase.
En un momento de la ruta Wikiloc pitó indicando que nos habíamos desviado. Marcha atrás, instantes de zozobra y algún problema para reubicarnos. Todo se debió a que en una bifurcación no había señal del Camino y nos dejamos ir. Fue poco tiempo de pérdida, pero quedamos advertidos. Un rato después también nos equivocamos, pero fue error nuestro, no vimos la concha.
Con estas incidencias, disfrutando el tiempo soleado y no caluroso en exceso, se nos fue pasando el día.
Prados inmensos de hierba fueron nuestra compañía, una lotería para el caminante.

En Chomelix nos esperaba la conductora y nos fuimos todos en el coche al alojamiento, esta vez situado en la pequeña población de Bellevue la Montagne.
 |
| Iglesia de San Pedro, Chomelix |
Estuvimos solo unos minutos en Chomelix, donde la furgo estaba aparcada junto a su iglesia, dedicada a San Pedro. El templo cuenta con elementos que datan de los siglos XIV, XV y XVI, pero también del XIX. Es conocido por sus vidrieras, renovadas hace solo una década,
Bellevue la Montagne es una pequeña población sin demasiado interés salvo una torre muy aparente, y no nos pareció que hubiera ningún otro alojamiento. De hecho, al lado tiene un bar/tienda que también es el único y que es de los mismos dueños que el hotel. Al llegar nos instalamos, jugamos un chinchimonis, dimos un paseo por la localidad, forzosamente no muy largo, y cenamos en el hotel. Fue un menú sencillo a la par que barato, el que más en estas dos semanas (15€), pero resultó digno: un wrap de cuatro quesos y espagetis a la boloñesa más postre. El precio del hotel, 124€ y 130€ las dobles por dos días y 8€ a mayores el desayuno. Habitaciones sencillas y limpias.