jueves, 23 de abril de 2026

4) Dos etapas de media montaña entre Marols y Chomelix


Ya habíamos superado el ecuador del recorrido de este año y con base en la casa rural Myrtille iniciamos la octava etapa. Para lo cual nos desplazamos en el coche a Marols, el pueblo histórico y medieval donde habíamos finalizado la jornada anterior. Dimos otro pequeño paseo y tratamos de encontrar el lugar donde iniciar la etapa, lo que no fue sencillo. Tras algunas dudas, avanzamos. Y un poco después, retrocedimos. Íbamos mal, algo que volvería a ocurrir ese día.

Por seguridad seguíamos un sistema doble: como guía principal las señales del Camino, pero por si acaso también una ruta grabada en Wikiloc una década antes, como garantía por si no veíamos las señales. El problema es que esta ruta de Wikiloc podía haber sufrido cambios en estos diez años y cuando eso sucedía y no había una señal a mano, podíamos confundirnos. Pasó pocas veces, pero pasó. Suerte que Wikiloc avisa cuando te alejas, lo que evita un error gordo. 

Estas dos etapas fueron muy agradables y hubo un cierto cambio de escenario. Ya no estábamos en tierras bajas, sino altas o casi, media montaña. En la primera jornada llegamos a estar a 1.400 metros de altitud, algo menos la segunda. Y no fueron caminos sencillos, especialmente el primero, con dos importantes ascensos.


23 DE ABRIL: DE MAROLS A USSON EN FOREZ (octava etapa, 20 km)


Ya hemos comentado que Marols a primera hora parecía un pueblo habitado, vimos gente por las calles, algo de animación, nada que ver con la tarde anterior.

En Myrtille, prestos para ir a Marols y empezar a caminar

Aunque fuimos en el vehículo hasta Marols, hicimos la foto de salida en el exterior de Myrtille.


Con el sol de la mañana el caserón lucía brillante. Y una de las señales delante de la casa identificaba la ruta del Camino de Santiago. 


Marols es un pueblo situado en una ladera, con la mayor parte de sus calles en pendiente. Tras perdernos, encontramos la salida subiendo una cuesta y de seguido nos internamos en los bosques de los alrededores. El caso es que de Marols solo salimos cuatro caminantes para hacer los primeros  kilómetros de subida, hasta el pico de este camino, Montarcher, donde encontraríamos a los otros dos efectivos para hacer el resto de camino hasta el final de la etapa.


El camino fue muy agradable, silencioso, tranquilo, con vegetación exhuberante, recién salida de la primavera.


A 6,5 km de la salida pasamos por La Chapelle en Lafaye, pero no nos detuvimos más que unos minutos ya que sabíamos que la conductora nos esperaba en un pueblo cercano, Montarcher, con aprovisionamiento de fruta. Lo que ignorábamos en ese momento es que llegar a este pueblo iba a ser cansado. En poco más de 500 metros ascendimos 100 en altitud, una cuesta corta pero empinadísima.


Montarcher es un lugar muy pequeño, lo que vendría a ser una aldea por nuestros lares, con una población digamos de un centenar de personas. Minúsculo, sí, pero molón, con unas construcciones de piedra e, importante para el caminante, unos baños portátiles que quizás no eran para nosotros y sí para unos obreros que allí estaban trabajando. Obviamente los utilizamos, tomamos la fruta, y seguimos.

Iglesia de la Asunción en Montarcher

Al salir de la población encontramos un templo más bien pequeño pero con una arcada de acceso distinta a lo habitual, además de la imponente escalinata. La iglesia, románica y gótica, data originariamente del siglo XII, y como siempre sufrió cambios.

Vista del valle desde la puerta del templo

Estábamos en un promontorio y a casi 1.200 metros de altitud. Desde lo alto de la escalinata se disfrutaba de una vista amplísima y chula.

Montarcher desde la distancia

En este pueblo la ruta sigue ladera abajo, una cuesta pronunciada y después se llanea un rato.


En Montarcher, las referencias al camino eran abundantes.


Y si no, los cruceiros, algunos de gran belleza como el de la imagen.


Al llegar a la parte baja del valle caminamos en plano, pero no sería mucho rato.


Aprovechamos el rato de comodidad, sin ascensos.


Y una vez que ganamos altura, el esfuerzo fue mayor. Y cuando encontramos donde, nos adjudicamos un descanso.

Sendero arbolado y con musgo, una chulada 

Hubo ratos de bosques con encanto. Son ratos que reconfortan y te hacen valorar la suerte de poder dedicar los días a caminar sin más. Señalar, no obstante, que después de Montarcher estuvimos mucho rato caminando por asfalto en una carretera, y a ambos lados los bosques eran plantaciones de pinos, son árboles y daban sombra, pero sin el menor interés. 


Y comprobamos que los encargados de mantener la ruta identificada, aprovechan cualquier lugar para hacerlo.


En resumen, que hubo un momento en el que nos perdimos. Pero una vez que recuperamos el sendero, ya no tuvimos dificultades.


Al contrario, encontramos lugares muy bellos, y unos muros decorados por florecitas que nos dieron ganas de plantarlas en nuestras casas.

El muro de la envidia

Tanto nos gustó que averiguamos su nombre, Aubrieta, pensando en colocarlas a domicilio a la vuelta. Pero nuestro gozo duró poco, leímos que no es una planta que se dé bien si tiene mucha agua

Rato de relax en el alojamiento de Myrtille

Y una vez terminada la ruta en Marols, un ratito a Usson para tomar un refresco, y luego a Myrtille a descansar. Por último, a gozar de la cena que nos había preparado Pascale. Un día redondo.

Colegiata de Saint Bonnet le Chateau 

Por su parte, la conductora y sus acompañantes aprovecharon su tiempo antes de subir a Montarcher y entre otras cosas estuvieron en Saint Bonnet le Chateau, disfrutando de esta magnífica colegiata. Gótica, siglos XV y XVI, conocida por sus pinturas  murales y por una cripta con momias del siglo XVII.

Calle medieval empedrada de Saint Bonnet

Colegiata aparte, Saint Bonnet es una pueblo de interés que destaca por su arquitectura histórica de piedra, Un lugar destacado del Forez por su patrimonio.

Chateau de Chalencon

La conductora también estuvo cerca de este castillo, una fortaleza feudal desde la que se domina el río Ance y data del siglo XII. Se encuentra en un pueblecito que cuenta con una capilla y un puente medieval interesantes.


24 DE ABRIL: DE MYRTILLE A CHOMELIX (novena etapa, 17 km)


La ventaja de que el Camino de Santiago pase por la puerta de nuestro alojamiento fue que pudimos hacer la salida desde allí. No era lo previsto, habíamos planificado empezar en Usson en Forez, pero hicimos un recorte de unos cinco kilómetros. Así que a la hora mañanera habitual, y acompañados de Pascale, nos hicimos la foto de inicio. Nos cayó bien esta señora. Y la ruta fue un día de cambio de departamento, abandonaríamos poco después el del Loira y entraríamos en el Alto Loira.

Con Pascale (segunda por la derecha) al despedirnos para iniciar la etapa

Sería un día entretenido en lo caminante, uno de esos de sube y baja. Ascenderíamos en total unos 400 metros y bajaríamos casi exactamente lo mismo. En otras palabras, pocos tramos llanos para al final terminar a idéntica altura de la que empezamos, algo más de 1.000 metros.

Pascale ofrece en su finca un espacio para descansar a los peregrinos

Al salir comprobamos que Pascale tiene interiorizada la importancia del Camino. En su propiedad ofrece un área de descanso a los peregrinos, nos pareció un detalle y seguramente componen/componemos una parte relevante de sus clientes.

Mañana soleada y camino rural para empezar la jornada en las proximidades de la casa rural

La ruta se nos ofrecía atractiva, con un sendero entre fincas, de tierra y con mucha hierba, casi como futbolistas en un campo, como si estuviéramos en la élite. Máxima satisfacción. 

Puente sobre el río L´Ance en Pontempeyrat

Media hora después de salir llegamos al pueblo de Pontempeyrat, atravesado por el río L´Ance. Llevábamos un rato de suave pero constante descenso, lo que suele ocurrir cuando en un valle te acercas a un río. Es un pueblo peculiar ya que está dividido entre los dos departamentos mencionados. Según la orilla en que estés perteneces a una comuna diferente; una ribera a Craponne sur Arzon (Alto Loira) y la otra a a Usson en Forez (Loira). Pero, vamos, el problema es pequeño, su población es de unos 40 vecinos. Un caso parecido al de Os Peares, en Ourense, núcleo urbano compartido por tres municipios y dos provincias.


Vino después un rato de paseo entre campos de hierba y cereal y también abundantes bosques, pero muchos de ellos plantaciones de pino. Obviamente, estos de segunda clase.


En un momento de la ruta Wikiloc pitó indicando que nos habíamos desviado. Marcha atrás, instantes de zozobra y algún problema para reubicarnos. Todo se debió a que en una bifurcación no había señal del Camino y nos dejamos ir. Fue poco tiempo de pérdida, pero quedamos advertidos. Un rato después también nos equivocamos, pero fue error nuestro, no vimos la concha.


Con estas incidencias, disfrutando el tiempo soleado y no caluroso en exceso, se nos fue pasando el día.

Prados inmensos de hierba fueron nuestra compañía, una lotería para el caminante.

En Chomelix nos esperaba la conductora y nos fuimos todos en el coche al alojamiento, esta vez situado en la pequeña población de Bellevue la Montagne.

Iglesia de San Pedro, Chomelix

Estuvimos solo unos minutos en Chomelix, donde la furgo estaba aparcada junto a su iglesia, dedicada a San Pedro. El templo cuenta con elementos que datan de los siglos XIV, XV y XVI, pero también del XIX. Es conocido por sus vidrieras, renovadas hace solo una década,

Nuestro alojamiento en Bellevue, el Hotel des Voyageurs 

Bellevue la Montagne es una pequeña población sin demasiado interés salvo una torre muy aparente, y no nos pareció que hubiera ningún otro alojamiento. De hecho, al lado tiene un bar/tienda que también es el único y que es de los mismos dueños que el hotel. Al llegar nos instalamos, jugamos un chinchimonis, dimos un paseo por la localidad, forzosamente no muy largo, y cenamos en el hotel. Fue un menú sencillo a la par que barato, el que más en estas dos semanas (15€), pero resultó digno: un wrap de cuatro quesos y espagetis a la boloñesa más postre. El precio del hotel, 124€ y 130€ las dobles por dos días y 8€ a mayores el desayuno. Habitaciones sencillas y limpias.

martes, 21 de abril de 2026

3) Dos jornadas en el corazón del Forez (de Montverdun a Marols)


De regreso de Clermont Ferrand, visita de la que hablaremos en la última entrada, nos dispusimos a seguir la ruta que habíamos establecido. Para ello regresamos a Montverdun, al pueblo, no al oratorio situado en el pico del que hablamos en la anterior etapa, e inicimos el camino. Estábamos en la región histórica del Forez y por ella seguiríamos durante dos jornadas. El primer día dormimos en Montbrisson y el segundo en Marols.


21 DE ABRIL: DE MONTVERDUN A MONTBRISSON (sexta etapa, 18 km)


Salimos de Montverdun para no variar en una mañana soleada. Estábamos en el corazón de la llanura del Forez, lo que no quiere decir ni mucho menos que a lo largo de la jornada no hiciéramos subiditas y las correspondientes bajadas. Lo cierto es que hubo una elevación al comienzo, luego una larga llanura y ya en la parte final otro desnivel ciertamente elevado. Por lo demás, estuvimos una cinco horas en la ruta, de ellas cuatro caminando, una media de lo más digna.

De nuevo modificamos nuestros planes para adaptarlos a lo que más nos convenía. No salimos del sitio previsto, que era Chalain d´Uzore, y tampoco llegamos a destino inicialmente planteado, Saint George Haute Ville. Aunque no hubo ahorro, hicimos algún kilómetro de más sobre las previsiones.

El Forez es una antigua provincia histórica y una región natural del centro de Francia, que se extiende en la parte central del actual departamento del Loira. Más menos ocupa el espacio existente entre Roanne y Saint Etienne a lo largo del Loira. Además de zonas planas también hay montes en el Forez, con praderas y bosques de abetos y hayas.

Preparados para iniciar la caminata en Montverdun

Empezamos cómodos, llaneando, alegrándonos de tanta comodidad con el paisaje habitual, al que estábamos acostumbrándonos cada vez más.



Semejaba una etapa sumamente sencilla, aunque luego no lo sería tanto.

Lago artificial a nuestra vista, uno de los muchos creados por monjes siglos atrás

Seguíamos en zonas con lagos artificiales diseñados siglos atrás por comunidades de monjes para abastecerse de pescado. A veces había varios relativamente cercanos, suponemos que comunicados entre ellos.


Y las vacas charolesas. de pelaje claro y cuya finalidad es la producción de carne, siempre vigilándonos con interés.

Reponiendo fuerzas: nuestra conductora apareció por sorpresa con viandas

Recibimos información de que íbamos a tener una especie de meta volante con suministros, y así fue. En un lugar de la carretera donde nuestra furgo podía estacionar, la conductora aguardaba con frutas recién compradas, un lujazo. Y como decorado, árboles caducos con sus hojas todavía recientes de un verde intenso. 

La localidad de ChampDieu a la vista

Para completar el momento, poco después avistamos un pueblo, y el pueblo tenía bar, a la vez que el estanco, y el bar estaba abierto...

Fuente coronada por un reloj en ChampDieu

A la entrada de esta población nos recibió una curiosa fuente coronada por un reloj, conjunto que al parecer es la referencia del pueblo. Una localidad con historia, más de un milenio, que tiene unos dos mil habitantes pero aparenta más. Aquí, tranquilamente, nos sentamos a la sombra en la terraza del bar para tomarnos un merecido panaché. Ni una pega al día.

Impresionante iglesia de la abadía de ChampDieu

Estábamos en ChampDieu y a la salida de la localidad, por casualidad, topamos con una abadía de gran porte, de piedra bien trabajada y en buen estado de conservación. De nuevo tiene origen benedictino y fue fundada allá por el lejanísimo siglo X. El pueblo se creó alrededor de este priorato y el Camino de Santiago tuvo mucho que ver con su emplazamiento.

Cripta subterránea de la abadía de ChampDieu

La iglesia estuvo dedicada inicialmente a san Sebastián, y posteriormente a un santo desconocido para nosotros, san Domnin. Investigando, hemos descubierto al menos cuatro santos con este nombre. Nos inclinamos por San Domnnin de Vienne, que fue obispo de esta ciudad enclavada en la región que estábamos atravesando. Dedicó su vida a rescatar cautivos allá apor el siglo VI.

Anexo al priorato de ChampDieu

Y junto a la iglesia, este claustro porticado, bellamente adornado por una glicinia en flor.


En ChampDieu nos llamó la atención este mural, realmente chulo. Después hemos sabido que es obra de un artista urbano de Perpiñán, Ben Caillous.

Arco histórico a la salida de ChampDieu

Habíamos llegado a unos cinco kilómetros de Montbrisson y creíamos que el esfuerzo estaba hecho, pero ni mucho menos. Tras salir del pueblo el camino empezó a empinarse y así siguió hasta llegar a destino.

Ascendiendo por una larga cuesta bajo la solana tras abandonar ChampDieu

Eran las horas centrales del día y el sol calentaba. Fueron unos kilómetros muy pesados.


De hecho, los caminantes acusaron el cansancio y paramos. Pero ya estábamos cerca y una vez en Montbrisson fuimos directamentenos en coche al hotel. 

Pese a su discreto exterior, Les Etoiles du Forez es recomendable. 

Se trataba de Les Etoiles du Forez, un poco en el extrarradio, junto a diversas fábricas, sencillo pero con habitaciones amplias y bien dispuestas. Y el desayuno al día siguiente, más que aceptable, El precio con desayuno para las habitaciones dobles, 84 y 88 euros.

Esperando la apertura del restaurante italiano Una Storia

Tras un rato de descanso salimos a pasear por Montbrisson, localidad de tamaño medio, 16.000 habitantes, y muy interesante. Tuvimos que esforzarnos un poco para encontrar donde cenar, y terminamos en un italiano, Una Storia, sin duda muy apreciado: abría a las siete de la tarde y llegamos minutos antes. Sorprendentemente, diez minutos después de la apertura estaba lleno. Tomamos pizzas, pasta, ensaladas, en general bien. Con postre, salimos a 27€, aunque con tanta gente que atender el servicio fue un poco lento.

En el paseo previo a la cena nos llamó la atención el río Vizezy, que encajonado entre muros de piedra recorre amplias zonas de su parte histórica. 

Imagen del río Vizezy de la Oficina de Turismo de Montbrisson

También la enorme colegiata de Notre Dame d´Esperance, considerada la iglesia gótica más grande del departamento del Loira. Su construcción llevó dos siglos y medio, entre 1234 y 1466. Se ubica en el corazón de la ciudad y es un templo de gran belleza. 


Destacar que el centro de la ciudad goza de unas atractivas y animadas calles comerciales y diversos edificios de interés, conventos, capillas, museos. Sin duda hubiera merecido una visita más detenida, pero los peregrinos casi siempre tenemos el tiempo tasado.

Chateau de Vaugirad

Como el grupo pasó la mañana dividido, dejar constancia de las actividades turísticas de nuestra conductora. Que estuvo en el castillo de Vaugirad, en el municipio de ChampDieu, del siglo XVI. Con techos de pizarra, es conocido por haber sido construido con la técnica del tapial (tierra aprisionada).


22 DE ABRIL: DE SAINT GEORGES HAUTE VILLE A MAROLS (séptima etapa, 14 km)

 
Aunque aparecemos todos en el lugar de salida, de nuevo el grupo se fracturó. La conductora y otros dos efectivos se fueron de excursión a Saint Etienne y el resto continuamos con el Camino. Por lo demás, todo fue muy bien en ambos escenarios. Y en el plano caminante, aunque no fueron muchos kilómetros, hubo desniveles importantes.

Listos para caminar unos y para ir de excursión los demás

 Estábamos en ruta a las 9:30, que comenzó con una ligera subida y unas vistas de lo más agradable.


Senderos rurales, tranquilidad y la magia de caminar sin preocupación alguna y en un medio encantador.


 Vistas magníficas, laderas a un lado, prados, casas y bosques del otro.


A poco más de 3 kilómetros de la salida una ermita de alto porte en una cresta nos invitó a detenernos,
Santa María Magdalena, que pertenece al municipio de Saint Georges Haute Ville.


 Llevábamos poco rato  andando pero el sitio lo merecía y una mesa lo facilitaba. Más que descansar, que no lo precisábamos, lo aprovechamos para disfrutar del paisaje.


Es un lugar agradable, tiene una vistas impresionantes sobre el valle y está configurada como un área de descanso y picnic. Así que repusimos fuerzas cómodamente instalados. La capilla, románica, del siglo XII, se construyó sobre un antiguo sitio celta.




En la segunda hora la marcha fue más sencilla, llama y con un suelo de tierra, blanda pero sin barro. En una paradita nos sentamos en la hierba, aunque con precaución. Allí mismo había un letrero que advertía de los riesgos de tumbarse por el riesgo de las garrapatas  y las graves enfermedades que pueden transmitir. Ni mucho menos nos lo tomamos a broma.

Casa con jardín de dibujos animados

El camino nos ofrecía entretenimientos ajenos al paisaje, como una casa rural convertida en decorado ideal para mentes infantiles, que su trabajo les habría costado.


 O buzones decorados de forma llamativa.


Realmente fue un día distinto, casi llegamos a pensar que los artistas caseros del área estaban concentrados a lo largo de la ruta.  

En nuestro caminar pasamos por un pequeño pero hermoso puente sobre el río La Mare, afluente del Loira, en un pueblecito cuyo nombre casualmente es Le Pont, uno de los sitios donde nos felicitaron por hacer la ruta jacobea. Lo mismo había ocurrido un rato antes con una paisano que trabajaba la tierra. Fuimos a darle las gracias y resultó que se trataba de un emigrante originario de León.

Iglesia de Saint Jean Soleymieux

La ruta atraviesa la pequeña población de Saint Jean Soleymieux, que no alcanza el millar de habitantes. No encontramos un sitio donde tomar un café pero si una iglesia llamativa, la de la Natividad de Saint Jean Baptiste. 

Cripta románica dela iglesia de Saint Jean Soleymieux

Visitamos su interior y descansamos en la plaza, pese a que el día se había nublado. Era la única opción. Estando allí, un vecino nos avisó de que por una puerta lateral se descendía a la cripta, y que la visita merecía la pena. Le hicimos caso y realmente tenía razón, un recinto románico de los siglos XI/XII, con sólidas columnas de medio punto.

Atravesando los tranquilos bosques del Forez

Los últimos kilómetros antes de Marols fueron por bosques silenciosos y bellos, con abundancia de abedules, hayas y pinos abetos, uno de esos lugares que te reconcilían con el senderismo.

Plaza de Marols con el escudo jacobeo en el suelo

Al filo de las dos de la tarde llegamos a Marols, donde poco después aparecía el resto del grupo. Se trata de un pequeño pueblo de historia milenaria, como atestiguan las piedras de sus casas e iglesias. Nos sorprendió no ver a nadie y que el único bar que localizamos estuviera cerrado. Debió de coincidir pues al volver al día siguiente de mañana para comenzar la siguiente etapa estaba más animado. 

Iglesia fortificada de Saint Pierre, en Marols

Pero el pueblo era realmente interesante, especialmente su  maciza iglesia. 


Se trata de un templo fortificado impresionante, románico, de los siglos XIII y XIV, de gruesos muros que servían tanto para el culto como para la defensa.


Marols, en una zona de colinas del sur de los montes del Forez, es conocido como un pueblo de artistas.

Marols es conocido por sus artistas

Y en sus calles vimos algunos detalles. En el caso de la imagen superior, sin duda con cierta gracia.

Usson en Forez

El trabajo del día había concluido para nosotros, pero era pronto para dirigirnos a nuestro alojamiento. Así que, de camino, en coche, hicimos una paradita en Usson en Forez, donde acabaría la etapa del día siguiente. No es espectacular, pero si interesante. Buscamos un bar donde tomar un refresco y de paso jugar al chinchimonis.

Alojamiento rural de Myrtille

Ese día y por dos noches habíamos reservado habitaciones en un alojamiento rural, Chambres d´Hotes Myrtille, la primera vez este año. Una antigua casona de piedra en medio del campo, atendida por una agradable mujer llamada Pascale. La casa era curiosa, llena de muebles y decoración por todos lados, quizás un poco abigarrada, pero cómoda. El precio de la doble los dos días 190€, desayuno incluido con unas excelentes mermeladas caseras.

Interior de Myrtille

Hicimos allí las dos cenas y estuvieron bien, caseras y a un precio muy razonable (20€), y en ellas Pascal utilizó principalmente productos de su huerta. Tomamos sopa de patata y calabaza, una especie de tortilla con pastel de espinacas y crambel con helado. Descartamos añadir quesos para no hacer una comida excesiva y nos ofreció vinos a precios insólitos en Francia (10/12 € la botella).

El inmueble lo componían dos viviendas pegadas conectadas por la cocina, de esta forma ella tenía privacidad y también nosotros. El último día nos explicó que vivía sola y que se encargaba de toda la casa (cinco habitaciones) y de la huerta, así que supusimos que llevaba una vida ocupada.

Bosques de hayas cuando estuvimos a casi mil metros de altura

El resumen de la etapa fue que, aunque más bien corta, tuvo su dificultad y resultó un tanto rompepiernas. Tuvimos más de 500 metros de desnivel de subida y en descenso unos 175. De hecho, salimos a 470 metros de altitud y llegamos a estar por encima de 900, alturas en las que aparecieron las hayas y los abetos, imagen con la que cerramos la entrada.