sábado, 18 de abril de 2026

2) Planicies hasta el alto de Montverdun


Después de los tres días empleados en circunvalar la ciudad de Roanne seguimos caminando por un paisaje similar pero más plano. Así fueron los siguientes dos días, que concluyeron en el picoroto de Montverdun, donde se sitúa un priorato que data nada menos que del siglo VIII. Desde allí arriba se disfruta una vista de 360 grados sobre los montes del Forez y Lyoneses. 

Fueron dos días tranquilos y agradables, en los que pernoctamos y cenamos en el Auberge des Voyageurs, en la cercana población de Saint Germain Laval. Tras estas dos etapas nos tomamos un día de descanso en Clermont Ferrand para conocer esta histórica ciudad. Después vendrían las seis caminatas finales para recalar al cabo de cuatro años en Le Puy en Velay. De allí habíamos salido en 2012 en dirección a Saint Jean de Pie de Port y hacía allí iniciamos esta ruta en el 2022 desde Estrasburgo.

Nuestro alojamiento en Saint Germain Laval

La tarde anterior habíamos llegado a Saint Germain para instalarnos por dos noches en nuestro Auberge y recorrimos sus históricas calles. Lugar de paso para viajeros entre Roanne, Lyon y zonas aledañas, cuenta con unos 2.000 habitantes, tiene zonas con encanto, restos medievales y una placita con vistas a los montes vecinos. En esta plaza tomamos una cervecita ambas jornadas en un local, Le Cheval Blanc, atendidos por un camarero que residió tiempo atrás en Santiago de Compostela y después en Argentina, por lo que hablaba decentemente español. Nos contó su historia, que eran tres propietarios/empleados en la taverna, pero que tenían que trabajar mucho para que les saliera a cuenta.


En el Auberge  des Voyageurs, las habitaciones estaban un poco demodés, pero el comedor era singular. Atención a los cuadros y a los adornos del mueble bajo.



Teníamos contratado alojamiento con media pensión a un precio razonable (70 € persona/día en doble, 110 € en individual). El desayuno fue normal, pero las cenas se salieron de lo habitual. Pudimos degustar ancas de rana fritas (grenouilles) y la tortilla de la zona, que no se parece a la nuestra. 

Patatas y huevos para una tortilla un poco diferente

Y el segundo día, entrecot, pastel del salmón y y espinacas, así como los postres correspondientes.Todo bastante bien aunque lo de las ancas de rana no es para todo el mundo, claro.


18 DE ABRIL: DANCE-DOMÉ (cuarta etapa, 17 km)


Salimos como siempre, llamémosle a segunda hora (más o menos las 9:30), por aquello de no perder la mañana ni madrugar en exceso. Seguíamos contando con un tiempo expléndido en una primavera exhuberante. Como contrapartida, al regreso tuvimos un mayo frío y lluvioso en Vigo, caprichos de la climatología primaveral.

Listos para iniciar la caminata del día

La conductora nos acercó a la cercana Dancé, a una decena de kilómetros, y allí nuestros caminos se separaron. Ella se dispuso a conocer la comarca en coche y nosotros a lo nuestro, a patear.


Clarísimamente, como nos informaban los carteles, estábamos en una ruta oficial y principal del Camino entre Cluny y Le Puy, dos centros religiosos de primer orden. Debido a ello la señalización era bastante buena.



La naturaleza estaba esplendorosa y vimos cerezos japoneses en flor en abundancia. Y tranquilidad, mucha tranquilidad, y poca gente, muy poca. Además, era sábado.


Tras un pequeño descenso, a la media hora escasa atravesamos el pueblecito de Amions, que a alguno de los paseantes le trajo a la memoria la ciudad de Amiens, donde vivió muchos años Julio Verne.


Según avanzaba la mañana, la tranquilidad no solo no descendía, sino que se incrementaba.


La aparición de alguna casona señorial con aires de pequeño chateau entretenía nuestro caminar.


Pero el verdadero disfrute eran las sendas boscosas sobre ruta de tierra.


En una pequeña población nos sacó de nuestro ensimismamiento una vivienda decorada con multitud de cartelones, con evidente afán de que sus mensajes no pasaran desapercibidos. Paramos a echarle un vistazo y pronto el interés se nos esfumó, eran textos de carácter conspiranaoico y trufados de ideas de ultraderecha. Como suele ocurrir, con apelaciones repetidas a la libertad. Así que nos dimos a la fuga.


El camino alternó diversos pavimentos, en ocasiones totalmente rústico.


Y también el paisaje, aunque a la salida de un bosque nos topamos con una autopista.Tuvimos que seguir una senda paralela hasta encontrar un paso subterráneo para cruzarla.


Por supuesto encontramos iglesias, y caminando llegamos a una población de cierta importancia, Pommiers en Forez. Con historia desde el neolítico, y muy cuidada, y era el lugar donde en principio habíamos pensado acabar.

Iglesia de san Pedro y san Pablo, en Pommiers

Finalmente decidimos seguir adelante tras recorrer algunas de sus principales calles. Y a unos cientos de metros nos sorprendió al darnos la vuelta esta imagen del palacio junto a cuyos muros habíamos pasado sin percatarnos.

Priorato de Pommiers, con orígenes en los siglos VIII y IX

Bueno, más que un palacete era un priorato. Y estábamos en el corazón de la región vinícola de Beaujolais, vino que probamos en alguna cena. Uno de los paseantes lo conocía de un libro que había leído de niño, una novela titulada simplemente Beaujolais. Leímos que se trata de un antiguo convento benedictino que fue fundamental en el desarrollo de la zona y del que dependían ocho iglesias. Era el cuarto día y los enormes monasterios se sucedían, casi se podía plantear una ruta turística para visitarlos.

Pero nosotros estábamos a lo nuestro, a caminar, y tras saludar al gaterío ventanero seguimos ruta.


Antes, mientras unos se hacían una foto con el encantador paisaje de la zona de fondo....

Atención al cartel, baño para caminantes, un lujo

.... había quien le daba un último cuidado a sus pies.... 


Al salir del pueblo encontramos este antiguo puente, que se conservaba bien, pero no del todo, como se aprecia en la foto inferior. Curiosamente, el cauce del río L´Aix antes debía pasar bajo el puente, pero ahora se encuentra a unos cien o ciento cicuenta metros.

El viejo puente con el priorato de Pommiers al fondo

La realidad es que quizás seguir no fue una buena elección. Estábamos frescos, el camino había sido suave e hicimos otros siete kilómetros, aproximadamente. La pena es que fueron todos sobre asfalto, salvo un trozo final, y que el sol a esas horas castigaba duro. Y a diferencia del día hasta entonces, sin árboles que dieran algo de sombra confortable.

Descansando junto a un lago

Es lo que tiene caminar sin conocer, pero en el camino encontramos un lago que incluso tenía un pequeño embarcadero, e hicimos una parada. Por esta zona abundan los lagos artificiales, creados por los monjes siglos atrás para abastecerse de peces, y estos dos días vimos unos cuantos. Poco después, ya en en Domé, aguardaba Beni y todos juntos nos fuimos al hotel y luego a holgar por Saint Germain antes de la cena


19 DE ABRIL: BUSSY/ALBIEUX-MONTVERDUN (quinta etapa, 16 km)


Salimos como siempre a caminar pero esta vez estimulados por la emoción que nos generó el detalle del frutero que tiene su tienda, Alimentation Vival, frente al hotel de Saint Germain Laval. Fuimos a comprar fruta para media mañana y por nuestra indumentaria y mochilas nos identificó como peregrinos. "¿Compostela?", preguntó. Tras nuestra respuesta positiva se negó a cobrarnos las mandarinas y plátanos que ya nos había pesado. Fue para nosotros un enorme detalle, independientemente del importe de la compra. Le dimos efusivamente las gracias y salimos con un plus de fuerza.

No fue la única vez que recibimos apoyos en la ruta. Varias veces gente que charlaba junto al camino al pasar por aldeas preguntaba si éramos peregrinos. Tras confirmar sus sospechas nos felicitaban. Obviamente es agradable, que lo que para nosotros es una actividad lúdica y senderista concite tanta aprobación.

El símbolo del Camino frente a la iglesia de San Martín en Bussy/Albieux

Salimos de Bussy con la idea de llegar cuanto antes a destino para luego seguir en coche a Clermont Ferrand, casi cien kilómetros de coche. Empezamos en la iglesia de San Martín, que lucía en el pavimento el símbolo jacobeo, un recordatorio que veríamos en algún sitio más.

San Martín de Tours en el pórtico partiendo su capa para ayudar a un mendigo

La iglesia en su configuración actual data de finales del siglo XIX, pero allí existieron sucesivos templos desde el siglo XI, transformada en el XIII en estilo gótico. En su entrada aparece un relieve de San Martín que con su espada parte su capa para ayudar a una persona que lo precisa.

El camino se volvió rural muy pronto

Aunque tuvimos que caminar un rato sobre asfalto, muy pronto se transformó en una senda de tierra con abundancia de árboles, lo que más nos gusta. Y fue una mañana especial, en la que disfrutamos del cántico de los pájaros de seguido y como si fuera un orfeón, menuda sonoridad y volumen.


A tres kilómetros atravesamos la localidad de Arthun, un pueblo muy largo, y salimos de nuevo a un paisaje plano, casi rectilíneo.


Pero no sería así toda la mañana, aparecerían altos y tendríamos que hacer algunas bajadas.

Chateau de Beauvoir, a la salida de Arthun

Si algo caracteriza recorrer el interior de Francia, al menos en esta zona, es la sucesión de abadías y la frecuencia con la que nos encontramos estos palacetes. Este de Beauvoir data de 1780 y, según leemos, construido en estilo Luis XVI  (eso a los profanos nada nos dice) sobre una casona de dos siglos de historia. Actualmente es propiedad municipal, pero no puede visitarse salvo los jardines.
Curiosa caseta destinada al abastecimiento de agua 

Un rato después en medio del campo nos encontramos esta extraña construcción, que nos hizo dudar de su función. Descartada la militar, concluimos que formaba parte de una red de suministro de agua. Era la segunda vez que veíamos instalaciones similares. La otra fue en Briennon y eran varias que estaban junto al Loira. De diseño menos elegante aquellas, seis o siete, separadas unas de otras por unos cien cien metros.

Chateau de la Batie d´Urf, antigua casona rural

Y de nuevo los palacetes. En este caso se trata del Chateau de la Batie d´Urf, incialmente una casa fortaleza medieval transformada en el siglo XVI en esta impresionante mansión renacentista.


Está rodeada por un elevado muro de varios cientos de metros de lado que impide ver lo que hay en su interior, y junto al que discurre el camino. Finalmente encontramos un cartel que informaba de qué se trataba.


Y también una puerta semiabierta que nos permitió curiosear su interior, un recinto de tamaño impresionante.
Reconstrucción de la casona rural (S. XIV)

Muy cambiada un siglo después

Estos carteles informativos nos permitieron imaginar su evolución, qué cosa bien distinta era este palacete cuando se trataba de una casa solariega, aunque defendida por un foso de agua por sus cuatro costados. 

Tras el chateau sabíamos que estábamos llegando al final, pero no veíamos el priorato; al contrario, caminos entre bosques hasta sortear el río Celedón, muy tumultuoso ese día,

Priorato de Montverdun

Al poco apareció el priorato de Montverdun, construido en lo alto de un monte puntiagudo. El Camino de Santiago lo bordea por su base, pero nos pareció de interés y decidimos subir a verlo.

Oratoire de Saint Porchaire, su denominación oficial

El camino era empinado, mucho, pero no demasiado largo. Y como tiene acceso para coches, arriba nos esperaba nuestra conductora con el vehículo.

Vista desde lo alto del Priorato

Aprovechamos para descansar unos minutos y contemplar satisfechos la vista desde el patio.

El grupo de caminantes casi al completo en Montverdun

Hubo quien en un momento afortunado logró esta fotografía realmente destacada, con el grupo dedicado a la contemplación.

Interior de la iglesia de Saint Porchaire

El nombre oficial del priorato de Montverdun es Oratoire de Saint Porchaire, un santuario dedicado a un santo local ligado a leyendas de martirio y milagros en esta región del Forez. Dice la tradición que Porchaire fue un abad martirizado en el siglo VIII por los sarracenos, y mutilado se retiró a este lugar. Y que muy cerca del recinto hay una fuente asociada a curaciones milagrosas. Ajenos a una historia tan intensa, visitamos la iglesia y comprobamos que había jóvenes alojados en el edificio del priorato, como si fuera una residencia. Tras ello nos encaminamos a Clermont Ferrand para nuestra jornada de descanso en medio de las andainas.