De regreso de Clermont Ferrand, visita de la que hablaremos en la última entrada, nos dispusimos a seguir la ruta que habíamos establecido. Para ello regresamos a Montverdun, al pueblo, no al oratorio situado en el pico del que hablamos en la anterior etapa, e inicimos el camino. Estábamos en la región histórica del Forez y por ella seguiríamos durante dos jornadas. El primer día dormimos en Montbrisson y el segundo en Marols.
21 DE ABRIL: DE MONTVERDUN A MONTBRISSON (sexta etapa, 18 km)
Salimos de Montverdun para no variar en una mañana soleada. Estábamos en el corazón de la llanura del Forez, lo que no quiere decir ni mucho menos que a lo largo de la jornada no hiciéramos subiditas y las correspondientes bajadas. Lo cierto es que hubo una elevación al comienzo, luego una larga llanura y ya en la parte final otro desnivel ciertamente elevado. Por lo demás, estuvimos una cinco horas en la ruta, de ellas cuatro caminando, una media de lo más digna.
De nuevo modificamos nuestros planes para adaptarlos a lo que más nos convenía. No salimos del sitio previsto, que era Chalain d´Uzore, y tampoco llegamos a destino inicialmente planteado, Saint George Haute Ville. Aunque no hubo ahorro, hicimos algún kilómetro de más sobre las previsiones.
El Forez es una antigua provincia histórica y una región natural del centro de Francia, que se extiende en la parte central del actual departamento del Loira. Más menos ocupa el espacio existente entre Roanne y Saint Etienne a lo largo del Loira. Además de zonas planas también hay montes en el Forez, con praderas y bosques de abetos y hayas.
| Preparados para iniciar la caminata en Montverdun |
Empezamos cómodos, llaneando, alegrándonos de tanta comodidad con el paisaje habitual, al que estábamos acostumbrándonos cada vez más.
Semejaba una etapa sumamente sencilla, aunque luego no lo sería tanto.
| Lago artificial a nuestra vista, uno de los muchos creados por monjes siglos atrás |
Seguíamos en zonas con lagos artificiales diseñados siglos atrás por comunidades de monjes para abastecerse de pescado. A veces había varios relativamente cercanos, suponemos que comunicados entre ellos.
Y las vacas charolesas. de pelaje claro y cuya finalidad es la producción de carne, siempre vigilándonos con interés.
| Reponiendo fuerzas: nuestra conductora apareció por sorpresa con viandas |
Recibimos información de que íbamos a tener una especie de meta volante con suministros, y así fue. En un lugar de la carretera donde nuestra furgo podía estacionar, la conductora aguardaba con frutas recién compradas, un lujazo. Y como decorado, árboles caducos con sus hojas todavía recientes de un verde intenso.
| La localidad de ChampDieu a la vista |
Para completar el momento, poco después avistamos un pueblo, y el pueblo tenía bar, a la vez que el estanco, y el bar estaba abierto...
| Fuente coronada por un reloj en ChampDieu |
A la entrada de esta población nos recibió una curiosa fuente coronada por un reloj, conjunto que al parecer es la referencia del pueblo. Una localidad con historia, más de un milenio, que tiene unos dos mil habitantes pero aparenta más. Aquí, tranquilamente, nos sentamos a la sombra en la terraza del bar para tomarnos un merecido panaché. Ni una pega al día.
| Impresionante iglesia de la abadía de ChampDieu |
Estábamos en ChampDieu y a la salida de la localidad, por casualidad, topamos con una abadía de gran porte, de piedra bien trabajada y en buen estado de conservación. De nuevo tiene origen benedictino y fue fundada allá por el lejanísimo siglo X. El pueblo se creó alrededor de este priorato y el Camino de Santiago tuvo mucho que ver con su emplazamiento.
| Cripta subterránea de la abadía de ChampDieu |
La iglesia estuvo dedicada inicialmente a san Sebastián, y posteriormente a un santo desconocido para nosotros, san Domnin. Investigando, hemos descubierto al menos cuatro santos con este nombre. Nos inclinamos por San Domnnin de Vienne, que fue obispo de esta ciudad enclavada en la región que estábamos atravesando. Dedicó su vida a rescatar cautivos allá apor el siglo VI.
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| Anexo al priorato de ChampDieu |
Y junto a la iglesia, este claustro porticado, bellamente adornado por una glicinia en flor.
En ChampDieu nos llamó la atención este mural, realmente chulo. Después hemos sabido que es obra de un artista urbano de Perpiñán, Ben Caillous.
| Arco histórico a la salida de ChampDieu |
| Ascendiendo por una larga cuesta bajo la solana tras abandonar ChampDieu |
Eran las horas centrales del día y el sol calentaba. Fueron unos kilómetros muy pesados.
De hecho, los caminantes acusaron el cansancio y paramos. Pero ya estábamos cerca y una vez en Montbrisson fuimos directamentenos en coche al hotel.
| Pese a su discreto exterior, Les Etoiles du Forez es recomendable. |
Se trataba de Les Etoiles du Forez, un poco en el extrarradio, junto a diversas fábricas, sencillo pero con habitaciones amplias y bien dispuestas. Y el desayuno al día siguiente, más que aceptable, El precio con desayuno para las habitaciones dobles, 84 y 88 euros.
En el paseo previo a la cena nos llamó la atención el río Vizezy, que encajonado entre muros de piedra recorre amplias zonas de su parte histórica.
También la enorme colegiata de Notre Dame d´Esperance, considerada la iglesia gótica más grande del departamento del Loira. Su construcción llevó dos siglos y medio, entre 1234 y 1466. Se ubica en el corazón de la ciudad y es un templo de gran belleza.
Destacar que el centro de la ciudad goza de unas atractivas y animadas calles comerciales y diversos edificios de interés, conventos, capillas, museos. Sin duda hubiera merecido una visita más detenida, pero los peregrinos casi siempre tenemos el tiempo tasado.
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| Chateau de Vaugirad |
Como el grupo pasó la mañana dividido, dejar constancia de las actividades turísticas de nuestra conductora. Que estuvo en el castillo de Vaugirad, en el municipio de ChampDieu, del siglo XVI. Con techos de pizarra, es conocido por haber sido construido con la técnica del tapial (tierra aprisionada).
22 DE ABRIL, DE SAINT GEORGES HAUTE VILLE A MAROLS (séptima etapa, 14 km)
Aunque aparecemos todos en el lugar de salida, de nuevo el grupo se fracturó. La conductora y otros dos efectivos se fueron de excursión a Saint Etienne y el resto continuamos con el Camino. Por lo demás, todo fue muy bien en ambos escenarios. Y en el plano caminante, aunque no fueron muchos kilómetros, hubo desniveles importantes.
| Listos para caminar unos y para ir de excursión los demás |
Estábamos en ruta a las 9:30, que comenzó con una ligera subida y unas vistas de lo más agradable.
Senderos rurales, tranquilidad y la magia de caminar sin preocupación alguna y en un medio encantador.
Vistas magníficas, laderas a un lado, prados, casas y bosques del otro.
A poco más de 3 kilómetros de la salida una ermita de alto porte en una cresta nos invitó a detenernos. Llevábamos poco rato andando pero el sitio lo merecía y una mesa lo facilitaba. Más que descansar, que no lo precisábamos, lo aprovechamos para disfrutar del paisaje.
En la segunda hora la marcha fue más sencilla, llama y con un suelo de tierra, blanda pero sin barro. En una paradita nos sentamos en la hierba, aunque con precaución. Allí mismo había un letrero que advertía de los riesgos de tumbarse por el riesgo de las garrapatas y las graves enfermedades que pueden transmitir. Ni mucho menos nos lo tomamos a broma.
| Casa con jardín de dibujos animados |
El camino nos ofrecía entretenimientos ajenos al paisaje, como una casa rural convertida en decorado ideal para mentes infantiles, que su trabajo les habría costado.
O buzones decorados de forma llamativa.
En nuestro caminar pasamos por un pequeño pero hermoso puente sobre el río La Mare, afluente del Loira, en un pueblecito cuyo nombre casualmente es Le Pont, uno de los sitios donde nos felicitaron por hacer la ruta jacobea. Lo mismo había ocurrido un rato antes con una paisano que trabajaba la tierra. Fuimos a darle las gracias y resultó que se trataba de un emigrante originario de León.
La ruta atraviesa la pequeña población de Saint Jean Soleymieux, que no alcanza el millar de habitantes. No encontramos un sitio donde tomar un café pero si una iglesia llamativa, la de la Natividad de Saint Jean Baptiste.
| Cripta románica dela iglesia de Saint Jean Soleymieux |
Visitamos su interior y descansamos en la plaza, pese a que el día se había nublado. Era la única opción. Estando allí, un vecino nos avisó de que por una puerta lateral se descendía a la cripta, y que la visita merecía la pena. Le hicimos caso y realmente tenía razón, un recinto románico de los siglos XI/XII, con sólidas columnas de medio punto.
| Atravesando los tranquilos bosques del Forez |
Los últimos kilómetros antes de Marols fueron por bosques silenciosos y bellos, con abundancia de abedules, hayas y pinos abetos, uno de esos lugares que te reconcilían con el senderismo.
| Plaza de Marols con el escudo jacobeo en el suelo |
Al filo de las dos de la tarde llegamos a Marols, donde poco después aparecía el resto del grupo. Se trata de un pequeño pueblo de historia milenaria, como atestiguan las piedras de sus casas e iglesias. Nos sorprendió no ver a nadie y que el único bar que localizamos estuviera cerrado. Debió de coincidir pues al volver al día siguiente de mañana para comenzar la siguiente etapa estaba más animado.
| Iglesia fortificada de Saint Pierre, en Marols |
Pero el pueblo era realmente interesante, especialmente su maciza iglesia.
Se trata de un templo fortificado impresionante, románico, de los siglos XIII y XIV, de gruesos muros que servían tanto para el culto como para la defensa.
Marols, en una zona de colinas del sur de los montes del Forez, es conocido como un pueblo de artistas.
Y en sus calles vimos algunos detalles. En el caso de la imagen superior, sin duda con cierta gracia.
| Usson en Forez |
El trabajo del día había concluido para nosotros, pero era pronto para dirigirnos a nuestro alojamiento. Así que, de camino, en coche, hicimos una paradita en Usson en Forez, donde acabaría la etapa del día siguiente. No es espectacular, pero si interesante. Buscamos un bar donde tomar un refresco y de paso jugar al chinchimonis.
Ese día y por dos noches habíamos reservado habitaciones en un alojamiento rural, Chambres d´Hotes Myrtille, la primera vez este año. Una antigua casona de piedra en medio del campo, atendida por una agradable mujer llamada Pascale. La casa era curiosa, llena de muebles y decoración por todos lados, quizás un poco abigarrada, pero cómoda. El precio de la doble los dos días 190€, desayuno incluido con unas excelentes mermeladas caseras.
| Interior de Myrtille |
Hicimos allí las dos cenas y estuvieron bien, muy caseras, y a un precio muy razonable (20€) y en ellas Pascal utilizaba principalmente productos de su huerta. El inmueble lo componían dos viviendas pegadas conectadas por la cocina, de esta forma ella tenía privacidad y también nosotros.
El último día nos explicó que vivía sola y que ella se encargaba de toda la casa (cinco habitaciones) y de la huerta, así que supusimos que llevaba una vida ocupada.
| Bosques de hayas cuando llegamos a casi mil metros de altura |
En el balance de la etapa, aunque más bien corta tuvo su dificultad, fue bastante rompepiernas. Tuvimos más de 500 metros de desnivel de subida y en descenso unos 175. De hecho, salimos a 470 metros de altitud y llegamos a estar por encima de 900, alturas en las que aparecieron las hayas y los abetos, imagen con la que cerramos la entrada.






